24 octubre 2010

Diamantes

Diamante, del Griego "Adamas". Significa invencible, inalterable.

Te gustan las antigüedades?  El diamante que llevas en tu anillo, se formó hace millones de años!
En aquellos tiempos fueron necesarias unas condiciones extremas de calor y presión en la tierra, para que hoy, tú lo veas brillar bajo la luz de la luna.
Los diamantes han provocado fascinación a lo largo de la historia, existen muchas leyendas que relatan la pasión que desata su enigmática belleza.
Hoy, siguen cautivando nuestras miradas y reflejando su brillo en la pupila de los admiradores.
Todos los diamantes son bellos, han sido maravillosamente creados por la Madre Tierra, pero los gemólogos han establecido una escala que podríamos llamar "de perfección".
Para determinar el valor de los diamantes se estiman cuatro características: Pureza, Color, Talla y Peso.
Así, cuanto más incoloro, limpio de impurezas y mejor tallado esté un diamante, adquiere un rango superior de calidad en esta escala.




Selección de diamantes en bruto
Fotos: De Beers
Algunas veces necesito explicar estas cuatro características de un modo sencillo, y la mejor manera es la que aprendí de mi padre. Sólo necesitamos una camisa blanca, verás...
1.Comenzamos la escala por la característica Pureza? 
Imagina que quieres comprar una impecable camisa blanca.
Pues bien, acabas de elegir una, pero si  encuentras en ella algunas manchas... pueden ser pocas y pequeñas o, muchas y grandes, lo que está claro es que estropean definitivamente la prenda. 
Es muy frecuente encontrar manchas internas en los diamantes, son pequeños carbones (algunas veces no tan pequeños) que quedaron sin cristalizar cuando ocurrió su formación, y afectan al brillo de la piedra.
2.Seguimos con otra de las características de la escala: el Color. 
Ahora, imagina que la camisa está limpia y sin manchas, pero la tela tiene un ligero tono amarillento o pardo. No es tan blanca como debiera y parece apagada. 
También los diamantes suelen tener matices de color que se desvían del perfecto incoloro. 
Quizá, alguna vez escuchaste decir que el mejor color es el blanco azulado; no es cierto. El diamante más apreciado y que mejor refleja la luz, es completamente incoloro.


Estimación de color
Foto: De Beers
3.Otra de las características que se evalúan en la escala es la Talla
Y  de nuevo, volvemos a sacar la camisa de la percha... 
Puede que no encuentres en ella una sola mancha, puede ser de un blanco puro, pero si el corte no es bueno y no está bien confeccionada, con hombros asimétricos por ejemplo... entonces no lo piensas más, buscas otra camisa!
Los diamantes que han sido mal tallados y no tienen la proporción correcta, reflejan la luz hacia los lados o hacia la parte inferior de la piedra, y emerge muy poca hacia la cara superior, que es la visible cuando está montado. Podríamos decir que la luz que encierra en su interior "escapa" o se pierde, afectando mucho al brillo general de la piedra.
4.La cuarta característica en la escala es el Peso.
El peso es la única cualidad que no afecta a la belleza de los diamantes, pero si influye muchísimo en el valor; cuanto más grandes, más raros y escasos son, y por tanto más valiosos.
Así, piensa que tenemos bajo la lupa un diamante libre de impurezas, incoloro y bien tallado; si además posee cierto tamaño, es una obra excepcional de la naturaleza!

Observación del interior de un diamante en bruto con lupa 10X 
Foto: De Beers
Existen muchas condiciones naturales e imprevisibles, que deben coincidir para que se forme un diamante. 
Cada uno de ellos, aún siendo minúsculo, es una obra magnífica creada por las fuerzas de la naturaleza. 
El ser humano sólo interviene durante el proceso de talla, para liberar la belleza que durante millones de años estuvo encerrada.
En las próximas entradas me detendré en cada uno de los factores que intervienen en la valoración de un diamante.
 Sucumbirás a su brillo o, puede que no...  si te propones seriamente, no mirarlos jamás  bajo la luz del sol o la luna.












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